Elecciones en Francia.

Después de una peleada primera vuelta de votación el 23 de abril, sólo quedan dos días para que el futuro de Europa cambie. Para la noche del domingo próximo, Marine Le Pen o Émmanuel Macron se habrán consagrado victoriosos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Sin embargo, ninguno de los dos ha alcanzado este estadío indemne. 

Por un lado se encuentra la líder del Front National, quien ha sido acusada por malversación de fondos pertenecientes al Parlamento Europeo. Supuestamente, Le Pen financió parte de su campaña con dinero proveniente de la institución regional. En cuanto a su programa de políticas públicas, éste incluye un referéndum sobre la membresía de Francia en la Unión Europea para implementar la independencia de la eurozona. Además, planea expandir las Fuerzas Armadas y el sistema penitenciario. Finalmente, la candidata de extrema derecha pretende reducir la cuota anual de inmigración a 10.000 personas.

Por otro lado, el antiguo Ministro de Economía, Industria y Asuntos digitales, Émmanuel Macron, ha puesto fin al sistema bipartidista de la Quinta República con la conformación su un movimiento independiente (En Marche !). Macron apoya la permanencia de Francia en la Unión Europea. Entre sus promesas se incluyen la expansión de las fuerzas policiales con la creación de 10.000 nuevos puestos. También ha prometido mantener la edad de jubilación como se encuentra establecida por cinco años más, así como conservar la semana laboral de 35 horas como fue legislado el año pasado. Ambas medidas son claros intentos de conseguir el apoyo de os votantes de izquierda. Finalmente, el candidato independiente prometió trabajar en pos de la igualdad de género tanto en la administración pública como en el sector privado.

Tras el debate del miércoles pasado, los sondeos sitúan la intención de voto para Macron al rededor del 61,5% y para Le Pen en el 38,5% (Ipsos). Sin embargo, existe la posibilidad de que la abstención de los votantes de extrema izquierda, quienes votaron por Mélenchon en la primera vuelta, tenga un impacto considerable en el resultado final.

Sondeos, encuestas y predicciones han probado ser inútiles en las bien conocidas elecciones e instancias de referéndum recientes. No obstante, se suele reivindicar que el caso francés es una excepción en la cual la intención de voto tiende a hacerse efectiva en las mesas de votación. Ahora, sólo podemos esperar, pues el pueblo francés tiene la última palabra sobre quién gobernará desde el Palacio del Elíseo.

IMAGEN: Joel Saget

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